martes, 26 de agosto de 2008

Memorias de una liebre

por Gabriel Saavedra.

En el interior del bosque reinaban la oscuridad, la humedad y el miedo. Nosotros estábamos preparados para desarrollar nuestro día. Buscar algún elemento para nuestra alimentación, era precisamente a lo que nos dedicábamos en ese momento.
Con la respiración contenida, observé fijamente los ojos del cazador al otro lado de la gran muralla de árboles.
En breves momentos me acerqué a él para ofrecerme como presa. El cazador sonrió amistosamente cuando avanzó silenciosamente para matarme.
En ese momento perdí la percepción de mi cuerpo rápidamente. En ese preciso instante fue cuando nuestras almas se separaron de nuestro cuerpo y nos dimos cuenta de nuestras acciones, cuando actuamos por instinto.
Seguramente, morir en lugar de otra persona, alguien que amas, sacrificar nuestras vidas por amor, sería una perfecta razón por nuestros instintos.
Me di cuenta del motivo por el que estaba frente al cazador. Vi que en el momento en que me aproximaba hacia mi muerte, le brindé tiempo a mi familia para resguardarse en nuestra madriguera. Me llegó la inevitable muerte.
Pero en ese momento, los que actuamos por amor, nos damos cuenta de que no nos arrepentimos de esta decisión.

2 comentarios:

Profe Felipe dijo...

Texto original:

En el interior del bosque reinaban la oscuridad, la humedad y el miedo. Nosotros estábamos preparados para desarrollar nuestro día. Buscar algún elemento para nuestra alimentación, era precisamente a lo que nos dedicábamos en ese momento.
Con la respiración contenida, observe fijamente los ojos del cazador al otro lado de la gran muralla de árboles.
En breves momento me acerco a él para ofrecerme como presa. El cazador sonrío amistosamente cuando avanzo silenciosamente para matarme.
En ese momento pierdo la percepción de mi cuerpo rápidamente. En ese preciso instante es cuando nuestras almas se separan de nuestro cuerpo y nos damos cuanta de muestras acciones, cuando actuamos por instinto.
Seguramente, morir en lugar de otra persona, alguien que amas, sacrificar nuestras vidas por amor. Seria una perfecta razón por nuestros instintos.
Me doy cuenta del motivo por que estaba frente al cazador. Veo que en el momento que me aproximaba hacia mi muerte, le brindo tiempo a mi familia para resguardarse en nuestra madriguera.
Me llega la inevitable muerte. Pero en ese momento los que actuamos por amor, nos damos cuenta, que no nos arrepentimos de esta decisión.

Profe Felipe dijo...

Un texto literario está propenso siempre a desviarse de las condicionantes que se le impongan, como en este caso el "nosotros" inclusivo. Por supuesto, ese desvío muchas veces puede constituir una virtud.
Nos encontramos con un cuento de gran calidad. Sin embargo, si comparan el texto editado con el original, podrán constatar que tuve que realizar una gran cantidad de cambios en relación a los tiempos verbales. En el texto original, hay poca consistencia en su uso. Lo atribuyo más a una escritura poco reflexiva que a una elección creativa. Y el escritor de cuentos tiene que estar consciente de cada detalle, cada intención.
Gabriel: este tipo de escritura es difícil, pero ya vas bien encaminado.