por María José Sapag.
Yo me presento antes ustedes como un simple vasallo. No importa que sepan mi nombre, ni menos quién soy exactamente; para uno ya es realmente vergonzoso hablar ante esta audiencia y con gente tan importante como ustedes lo son.Ustedes pueden dirigirse a mí de la forma que crean correcta, pero... ¿Por qué debo yo tratarlos de su alteza, su majestad o su realeza?, ¿qué han hecho ustedes por mí para que yo se los agradezca? Como dice Shakespeare en Hamlet, "ser o no ser, ese es el dilema" (105), y ustedes optaron por ser quienes son, eligieron sus reglas, pero tal como lo hicieron los rebeldes de la historia como Manuel Rodríguez, yo no tengo pensado seguirlas. Soy pobre, no tengo casa, auto, ni menos una mujer. Como pueden ver, la belleza tampoco es mi fuerte, pero como dijo una vez Anónimo S, famoso filosofo francés, en sus Libros sobre la vida, "La belleza está en los ojos de quien ve con el corazón"(45).
Como ven, no tengo nada... no puedo llamarlos majestad... no han hecho nada por mí y creo que por nadie... La única persona que nos puede salvar del sufrimiento, será vista el día de nuestras muertes.
Yo me presento antes ustedes como un simple vasallo. No importa que sepan mi nombre, ni menos quién soy exactamente; para uno ya es realmente vergonzoso hablar ante esta audiencia y con gente tan importante como ustedes lo son.Ustedes pueden dirigirse a mí de la forma que crean correcta, pero... ¿Por qué debo yo tratarlos de su alteza, su majestad o su realeza?, ¿qué han hecho ustedes por mí para que yo se los agradezca? Como dice Shakespeare en Hamlet, "ser o no ser, ese es el dilema" (105), y ustedes optaron por ser quienes son, eligieron sus reglas, pero tal como lo hicieron los rebeldes de la historia como Manuel Rodríguez, yo no tengo pensado seguirlas. Soy pobre, no tengo casa, auto, ni menos una mujer. Como pueden ver, la belleza tampoco es mi fuerte, pero como dijo una vez Anónimo S, famoso filosofo francés, en sus Libros sobre la vida, "La belleza está en los ojos de quien ve con el corazón"(45).
Como ven, no tengo nada... no puedo llamarlos majestad... no han hecho nada por mí y creo que por nadie... La única persona que nos puede salvar del sufrimiento, será vista el día de nuestras muertes.

2 comentarios:
Texto original:
Yo me presento antes ustedes como un simple vasallo. No importa que sepan mi nombre, ni menos quién soy exactamente; para uno ya es realmente vergonzoso hablar ante esta audiencia y con gente tan importante como ustedes lo son.
Ustedes pueden dirigirse a mí de la forma que crean correcta, pero... ¿Por qué debo yo tratarlos de su alteza, su majestad o su realeza?, ¿qué han hecho ustedes por mí para que yo se los agradezca? Como dice Shekspeare en Hamlet, “ser o no ser, ese es el dilema
“(Pág. 105), ustedes optaron por ser quienes son, eligieron sus reglas, pero tal como lo hicieron los rebeldes de la historia como Manuel Rodríguez yo no tengo pensado seguirlas. Soy pobre, no tengo casa, auto, ni menos una mujer. Como pueden ver la belleza tampoco es mi fuerte, pero como dijo una vez Anónimo S, famoso filosofo Frances, en sus libros sobre la vida, “La belleza esta en los ojos de quien ve con el corazón”(Pág. 45).
Como ven, no tengo nada... no puedo llamarlos de majestad... no han hecho nada por mi y creo que por nadie... La única persona que nos puede salvar del sufrimiento, será vista el día de nuestras muertes.
Me parece del todo necesario el cuestionamiento de las formalidades que apuntan a la idea de que hay personas mejores que otras, debido a una mera cuestión de plata o estatus.
Cultiva ese talento, Coté.
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